Aromatizante casero de café. Aroma a café.
Aromatizante casero de café
Cuatro maneras de convertir el grano que te sobra en el olor de tu casa. Ninguna necesita comprar nada.
El aroma a café tiene por característica ser escandaloso y mágico, guarda en su esencia los más grandes olores de tierra y cafeto. Los aromas son mágicos porque juegan un papel importante en la representación de ambientes, o bien, un aroma nos puede recordar algún momento de nuestras vidas. Entre esos recuerdos habitan personas, lugares, anécdotas y demás momentos que pueden desenvolverse en un solo suspiro con aroma familiar.
El aroma a café como aromatizante es uno de los olores más ricos que puede albergar un lugar. Es por eso el interés de ayudarles a crear un aromatizante casero que puede hacerse con las sobras de nuestros granos de café en la alacena, o con una sobredemanda de café en nuestra cocina. Las técnicas para hacernos de un aromatizante de café casero son varias, pero que no cunda el pánico: tenemos muchas ideas que se pueden adaptar a las necesidades de nuestro espacio e intención.
1. El frasco perforado, con aceite
Primeramente, podemos elaborar un aromatizante casero con aceites. Comenzamos por hacer una infusión del café en una olla con agua hirviendo, tapada, pues esto ayudará a conservar el aroma que queremos que nos sirva para después. Una vez hecho esto, dejamos que la fragancia de café se entibie y la colocaremos en un frasco tapado herméticamente. Para esto, debemos colocar una ramita de canela.
La canela no es un adorno: potencia el aroma a café.
El secreto de conservación consiste en agregar una cucharada de aceite de oliva, pues con ello se estabilizará la mezcla y dará mayor presentación a nuestro frasco. Finalmente perfora algunos hoyos en el frasco para que el aroma que hemos preparado pueda comenzar a llenar nuestros espacios predilectos con el delicioso aroma a café de nuestro querido cafetal.
2. Con gel hidratante, para espacios chicos
Otro tipo de aromatizante casero es al que podemos agregarle un gel hidratante. Su preparación comenzará siendo la misma infusión del café en agua hirviendo, que deberá filtrarse en un frasco con tapa hermética y perforada, como ya se explicó en el ejemplo anterior. Pero a este frasco le agregaremos bolitas de gel hidratante, como las de los floreros: éstas servirán como espongitas que absorberán el agua perfumada y la liberarán lentamente. Este aromatizante está pensado para espacios pequeños, como sanitarios, estudios y salas pequeñas.
3. El saquito de tela, para lo rústico
También existen otras formas creativas y visualmente atractivas para la utilización de aromatizantes en lugares más públicos o de una decoración rústica. Como bien sabemos, nuestro café que viene directamente del cafetal es un producto fresco y natural que brindará las mejores fragancias al convertirlo en aromatizante.
Para los gustos y espacios rústicos podemos utilizar una tela delgada que nos sobre en algún armario o bodega, o bien podemos escoger la que más nos guste en alguna tienda de telares. Una vez teniendo nuestra tela predilecta, escogeremos dos puños de café en grano: simplemente tenemos que rellenar la tela con los granos y envolverlos, de tal manera que la tela guarde los granos y una atadura impida que se salgan. Finalmente colocaremos el saquito en el espacio que buscamos aromatizar con café chiapaneco.
4. La vela rodeada de grano, para la mesa
Otra manera de convertir nuestro exceso de café en un aromatizador es con la ayuda de una vela. Esta forma es incluso recomendable para centro de mesa, o para alguna cena romántica. Necesitaremos un recipiente que cumpla con nuestros gustos o que sea acorde a la decoración del espacio, una vela y granos de café.
Su elaboración es muy sencilla: tan solo debemos colocar en el centro del recipiente la veladora y alrededor de ella los granos de café, de tal manera que cubran todo el traste y queden a la altura de la mecha. El aroma cobrará vida al encender la vela, cuando la cera caliente quede entre los granos. Ese contacto despierta las propiedades aromáticas del café, y así también será el acompañamiento ideal para una cena casual o romántica.
Ahora ya sabemos cómo utilizar nuestros granos de café cuando se tiene un exceso de ellos o por accidente se caen al suelo. Recordemos que en nuestro mundo orgánico nada se desperdicia. El aroma a café no puede faltar en nuestros lugares habituales, ya sea la casa o la oficina: el café siempre puede estar presente.
Este texto se publicó el 17 de diciembre de 2015 en el #BlogDelCafé de MyCoffeeBox.com. Lo dejamos como se escribió entonces.
Un detalle que cambia el resultado: para aromatizar sirve mucho mejor el grano entero que el molido, porque el molido suelta todo su aroma de golpe y en dos días ya no huele a nada. Nuestro café llega de más de 9,000 pequeños productores de comercio justo de café orgánico certificado chiapaneco, y lo tostamos hasta que hay pedido, así que el grano que te sobre va a seguir oliendo a cafetal un buen rato.
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