Productos derivados del café hechos en México
De los granos cubiertos de chocolate al jabón exfoliante: todo lo que se puede hacer con café
El mundo del café se pone de manteles largos con los productos derivados que han resultado de este maravilloso grano. Muchos amantes del café han querido conservar su sabor introduciéndolo en distintos alimentos que hoy se consumen de manera cotidiana. En México tenemos el orgullo de elaborar muchos de estos derivados con el mismo café que se produce en el país. Por eso creímos pertinente compartir las recetas más sencillas para que disfrutes el café que más te gusta en la presentación que prefieras.
Hace algunos meses, estando fuera de Chiapas, un amigo que conoce mi amor por el café chiapaneco tuvo el detalle de enviarme hasta mi casa un frasco de granos de café tostado cubiertos de chocolate. La combinación fue fabulosa: un dulce contradictoriamente amargo, pero de resultado delicioso.
Otro de los deliciosos productos derivados del café, y muy consumido en México, es el atole. ¡Sí, un atole de café y canela! Para prepararlo en casa basta diluir la fécula de maíz en una taza de leche, calentar a fuego medio el resto de la leche con una raja de canela, dejar infusionar, y luego agregar el café molido y dejar cocinar cinco minutos. Se cuela, se regresa al fuego con la fécula diluida, se mueve constantemente para que no se pegue y no se olvida el azúcar. Y listo, el atole de café está hecho.
Del licor a la gelatina de café
Otra bebida es el famoso licor de café. Para prepararlo en casa solo necesitas un litro de aguardiente blanco, 150 gramos de café molido, 500 gramos de azúcar y, de manera opcional, cáscara de limón, de naranja y una ramita de canela. Se introduce el aguardiente en un frasco con capacidad de entre dos y cinco litros, de preferencia con tapa. En una cazuela se prepara un almíbar con 100 ml de agua y el azúcar; al hervir no hace falta mucho tiempo en el fuego, y después se deja enfriar antes de añadir el aguardiente. Se muele el café o se compra molido, se agregan las cáscaras y la canela para aromatizar, se tapa y se deja reposar unos 10 días, removiendo a diario. Después se filtra al menos dos veces con un paño fino, se embotella y se deja reposar en un lugar fresco. Como buen licor, se aconseja esperar hasta un año antes de consumirlo, aunque eso ya es decisión tuya.
La cerveza de café es un producto derivado que aún no es tan común encontrar en cualquier establecimiento, aunque no por eso su consumo es limitado. Si te fascina degustar el sabor del café en tus reuniones, es una muy buena opción; no dudes en preguntarnos dónde puedes encontrarla.
Una receta facilísima, que puede encantar a niños y adultos, es la gelatina de café: necesitas dos cucharadas soperas de café, tres tazas de agua, seis cucharadas de azúcar, un sobre de gelatina sin sabor, dos latas pequeñas de leche condensada y media taza de agua para hidratar la gelatina. Se disuelve el café en el agua con azúcar, se hidrata la gelatina aparte según las instrucciones del paquete, se mezcla todo muy bien, se vierte en los moldes que prefieras, se mete al refrigerador un par de horas y está lista. Agrega la leche condensada como adorno al final.
Pastel y jabón de café
Un producto derivado del café que es también un postre muy rico es el pastel de café, dulce y amargo al mismo tiempo. Muchas reposterías de prestigio en distintos lugares del país lo preparan, y si te gusta la cocina y el café, hacer un pastel de café en casa puede ser un buen pasatiempo para un día libre.
Para terminar, un producto que aprovecha los residuos de café que quedan en el filtro de la cafetera es el jabón de café. Los jabones de café funcionan muy bien como exfoliantes del cuerpo, ayudando a mantener la piel suave e hidratada, y se pueden hacer en casa como una actividad familiar. Se necesitan 8 onzas de jabón de glicerina, un cuarto de taza de café molido usado, una cucharadita de vainilla, una cacerola pequeña, un recipiente de metal o vidrio, moldes para el jabón, un cucharón y un cuchillo para mantequilla.
Se coloca agua en la cacerola y se derrite el jabón al baño María en el recipiente de metal o vidrio. Mientras se derrite, se engrasan los moldes y se coloca una cucharada pequeña de café molido en la base de cada uno. Cuando el jabón está líquido, se apaga el fuego, se agrega la vainilla y una cucharadita más de café molido (también puedes añadir leche o avena para dar más consistencia). Se vierte con cuidado en los moldes, se deja enfriar varias horas y se desprende con ayuda de un cuchillo para mantequilla. Guarda el jabón sobre una bandeja mientras esté en uso, para evitar manchas de café donde no quieras.
Esperamos que te animes a probar algunos de estos productos derivados del café, o que sorprendas a algún amante del café cercano a ti con ellos.
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