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Cuento: Los finqueros en el Soconusco, una vida entre cafetales.

Parte 2 de 2

Parte 1

Parte 2

Finqueros en el Soconusco, una vida entre cafetales.

Los McCartie al encontrar a Lili un tanto distraída y bastante sonriente con las visitas del joven Sven, los llevó a sentir cierto celo por tratarse de Lili, su hija predilecta para los negocios familiares, pues era la que presentaba las actitudes necesarias para continuar con el trabajo que sus padres habían comenzado cuando llegaron a aquella región en un principio despoblada, además que en una circunstancia monetaria la competencia inmediata era la finca Hamburgo por ser quienes tenían mayor producción de café.

La molestia en ese sentido se permeó más a no permitir la relación amorosa con quien es en hipocresía su competencia. Sven y Lili ya tenían edad para decidir y tomar sus propias decisiones así que los disgustos de los McCartie no fue motivo de ruptura. El señor Hamburgo al notar las constantes salidas de su sobrino por la zona y las largas horas de su ausencia, supo por sus trabajadores que sus ausencias se debían a las visitas a la finca McCartie,  a lo que el señor Hamburgo no supo que pensar al respecto aunque por lo poco que conocía de los señores McCartie, supuso que quizás la idea no les fuera tan grata a pesar de a él no causarle ningún problema, la señorita Lili era una buena candidata a sobrina, por lo que al fin indiferente y poco emocionado ante la relación de su sobrino, solo pensó en apoyar a su sobrino, quien al verlo sonriente en las cenas familiares le indicaba que no había cosa mala por la cual preocuparse, pues ya tenía suficientes preocupaciones con las reservas de café que podían escasear antes de terminar el año y no cubrir toda la demanda que se le solicitaba ese año.

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“Finqueros en el Soconusco, una vida entre cafetales”

Ya tenía años que la riqueza del municipio de Tapachula motivó a los amigos de los finqueros extranjeros en el Soconusco a llamar a más amigos con capital para trabajar las ricas tierras de la región, al fin que los permisos eran dados como pases de feria por el gobierno mexicano. Con el transcurso del tiempo, en algunos meses y muy pocos años, entraron al Soconusco los extranjeros de otros lugares como los franceses, italianos, griegos, belgas, suizos, ingleses, españoles y rusos en forma dispersa, hubo denuncia con otros, compraron terrenos, invirtieron en plantaciones y la preocupación de la estabilidad económica de los McCartie fue creciendo ocasionando un mayor recelo con el sobrino del señor Hamburgo, notaban a Lili muy distraída de las problemáticas de la finca, por lo que comenzaron a restringir las visitas del joven Sven y las rebeldías de su hija Lili si en algún momento no imaginaron que existieran, no  tardaron en surgir. Los jóvenes no entendían la reacción de los padres de Lili, incluso su hermana pequeña, Gina se volvía cómplice para ayudar que su hermana Lili pudiera tener momentos con Sven, quien era el cuñado soñado por las hermanas.

Con la llegada de nuevas familias de extranjeros, las reuniones fueron aumentando en número de invitados, había niños, jóvenes y adultos que se incorporaban a las actividades del Soconusco, sus climas y paisajes. La mayoría se dedicaba a cultivar el café o prestaban sus servicios artísticos en las fincas de los extranjeros en la zona de Soconusco, pasó muchos años para que integraran a la población local de los mexicanos, algunos nacionales contrajeron matrimonio, sobretodo señoritas de alta sociedad con los recién llegados porque de esa manera lograban asociarse al capital local. Lili y Sven vieron en sus deseos contraer matrimonio, una idea que compartieron a Gina y Stefh, quienes emocionadas apoyaron la causa haciendo comentarios indirectos a sus padres para lograr que ellos aceptaran la relación por completo y pudieran celebrar un matrimonio con Lili, que a sus 23 años ya era feliz con un joven apuesto y sobrino heredero de la finca del señor Hamburgo quien en la última reunión había comentado que estaba próximo a jubilarse y dejar su finca a cargo de su sobrino, pues en su juventud no pudo tener hijos.

Los McCartie veían en esa acción una posibilidad de salvar la finca y después de mucho tiempo, aceptar la felicidad que Sven inspiraba a su hija, sobretodo porque había pasado mucho tiempo en que sostenían una relación amorosa; tan pronto habían arribado otras seis oleadas de capitalistas de otros lugares, y más pronto llegaron otras tres compañías que eran de otros norteamericanos, más familias de alemanes, los japoneses y los chinos; así que siguiendo el ejemplo de las señoritas mexicanas al contraer matrimonio con los jóvenes de otras fincas y negocios, los padres de Lili concluyeron que era una opción bastante viable celebrar el matrimonio con Sven para hacer feliz a su hija y crear un capital más sólido entre ambas familias.

Con esta idea, los McCartie comenzaron a ceder y abrir nuevamente todas las facilidades con el joven Sven para la bienvenida oficial a la nueva familia que formarían, pues la aceptación de su matrimonio fue rápida; el señor Hamburgo estuvo totalmente de acuerdo, por lo que él se encargó de todos los gastos de la boda en Tapachula, los McCartie se encargaron de invitar a todas las amistades, incluyendo a los agentes del gobierno que eran los amigos de inspección de la producción de las fincas y no se perdían de las reuniones organizadas por la comunidad de finqueros extranjeros. La boda fue en el registro civil, en presencia de un pastor protestante norteamericano que estaba de visita en la región y fue protagonista de la llamada bendición. Los japoneses Nacamura dieron de regalo a los recién casados un perrito cachorro a quien le llamaron coffeedunkel.
El gobierno mexicano en esos años encabezaba todas las facilidades con estos personajes con tal de concentrar intereses geopolíticos nacionales e internacionales que llevarían a la región a ser una región cosmopolita en el ámbito comercial y económico, y así fue como en el Soconusco las fincas de los alemanes fueron perdurando hasta conseguir más de 100 años de historia en la región, creando una tradición en el cultivo y producción de café que hasta en los últimos días concentra además de un buen café, un centro turístico aprovechando los bellos paisajes que la sierra madre, en compañía del majestuoso volcán Tacaná y la costa que continúan cautivando al ojo humano.
FIN.

Autores: Valentín Morales y Krystal Cortez.
Dibujos: Orlando Correa y Krystal Cortez

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