Cuento, finqueros en el Soconusco

Cuento: Los finqueros en el Soconusco, una vida entre cafetales.

Finqueros en el Soconusco, una vida entre cafetales. 

Parte 1 de 2

Después de muchos años, como por los años del Porfiriato, había un lugar muy bonito que era llamado Soconusco, lugar de pueblo campesino, y tenía vecino a quien era Guatemala, en verdad bonito, agradable, un verdadero descanso para el espíritu, un lugar montañoso muy alto y frío, para sentirse fresco sobre esa hierva tan verde y llena de flores y animales, que se veía. Había sido en sus buenos tiempos, no es como hoy en día, un pueblo muy rico, pues siempre ha sido un pueblo cafetalero, que entre otros comercios, de los cuales principalmente extraía sus productos. Las personas indígenas de los altos en las montañas de Guatemala cuidaban su única fuente de abastecimiento que era su café, ya que todo se beneficiaba del café, por lo tanto ayudaba a la conservación de la naturaleza.

La riqueza se veía en las buenas y nuevas construcciones del centro del poblado, sus casas eran de ladrillos, madera y todo el exterior era de piedra. Un señor extranjero en aquellos momentos tenía un proyecto, hacía mucho tiempo que había obtenido una concesión del ferrocarril México y Oaxaca, pero por la tradición los indígenas de tajumulco bailaban anualmente las tierras cálidas para sembrar tres meses en verano. Un día vino un señor de otro lugar para adquirir el recurso del café, en su desarrollo, poco a poco se vinieron personas de otros lugares, los indígenas y campesinos de la región tenían mucho miedo, ellos no los conocían, no los habían visto en toda su vida.  

ESTAS LEYENDO UN CUENTO DE CAFÉ
“LOS FINQUEROS EN EL SOCONUSCO”

En aquellos años, el Soconusco había atraído la atención de los que quisieron probar fortuna como plantadores de café en el siglo XIX. La semilla del cafeto había tenido un largo viaje, en un inicio de Veracruz fue trasplantado a Chiapas en 1802, su cultivo fue considerado parte de la riqueza agrícola en 1820; para 1846 ya se encontraban plantaciones comerciales en la finca “La Chacara”. Los primeros cultivos de café estaban situados entre Guatemala y Chiapas que por mucho tiempo estuvieron estancados, debido a que los agricultores no gozaban de garantías en la frontera.

Realmente el mundo del café en Chiapas se desarrolló en pleno auge del Porfiriato gracias a los finqueros en el Soconusco. Pues en 1875 Romero, electo senador suplente por Chiapas y diputado federal por Oaxaca en 1876, aprovechó sus cargos para obtener apoyo en el desarrollo de la región sureña; el Soconusco fue una de las regiones más beneficiadas y con ello el auge de la producción cafetalera en el estado también.

Un día del principios de 1888 se encontraba un finquero alemán de apellido Hamburgo, que contaba con un sobrino bien parecido que había llegado de visita de Berlín. Durante las noches de finales de mes todos los finqueros se reunían en el salón de eventos de la finca de los Argovia, allí invitaban a todos los amigos foráneos que residían en la región, muchos de ellos eran dueños de fincas con grandes extensiones de tierra dedicadas a la agricultura y la ganadería, otros pocos se dedicaban al comercio mercantil en la ciudad.

En la fiesta de finales de noviembre de aquel año, el señor Hamburgo llevó a su sobrino Sven a aquella reunión, los McCartie llevaron a sus hijas Stefh, Lili y Gina. Esa noche los Enders habían iniciado una nueva costumbre en las reuniones, dijeron que bailar sería una buena práctica de convivio, todos aceptaron emocionados y al entonar las primeras notas de una ejecución a guitarra española los matrimonios comenzaron a danzar a cómo podían o les parecía pertinente. En ese momento los jóvenes se quedaban viendo con pena y gracia por los pasos graciosos del tío Tom (un inglés bohemio que era amigos de todos). Sven tan solo y un poco interesado por las compañeras de edad que con mucha gracia admiraban el convivio se acercó a la que por deducción sería de su generación. Se acercó a Lili, la hija segunda de los McCartie, rubia de estatura promedio y la más sonriente de las tres;

la conexión fue inmediata y bastante positiva, a lo que los McCartie no perdieron de vista a la pareja que tan pronto se habían dado tiempo de danzar. El señor Hamburgo observó con cierta gracia y picardía a su sobrino recién llegado, por otro lado, los papás de la simpática Lili comenzaron a observar con recelo al joven Sven que inocentemente no sabía en el lío que comenzaba a ocasionar entre ambas familias finqueras del café.

Pues bueno, conforme los días pasaban los jóvenes continuaban frecuentándose y la situación laboral en el Soconusco acrecentaba, la llegada de otros trabajadores al lugar de Soconusco significó la extracción de las riquezas naturales que tenía dicha región, además que la política de entrada a capital extranjero ayudó a constituir un orden y mucho trabajo en la localidad. Soconusco además de ser un lugar bonito, se hizo famoso por su fertilidad de tierras y muy lluviosa región que permitía que la humedad del terreno fuera muy buena, pues ahí se podía cultivar café y hule, estos eran los productos que mejor remuneración generaban por ser muy bien pagados.

Autores: Valentín Morales* y Krystal Cortez.

*Estudiante de la Lic. Historia de la UNICACH, Indígena zoque.

Gracias por leerSigue esta historia en el próximo post del viernes.

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