Día internacional de las cooperativas
Por qué el trabajo organizado de los pequeños productores sostiene al café que tomamos.
Llevar una empresa es trabajo arduo: idear, construir y sostenerla en el tiempo. En vísperas del reconocimiento a las empresas cooperativas es justo hablar sobre las cooperativas de nuestros pequeños productores, en el “Día Internacional de las Cooperativas”.
En palabras del entonces Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon: “Las cooperativas son especialmente importantes para la agricultura, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural. En el sector financiero, las cooperativas prestan servicios a más de 857 millones de personas, incluidas decenas de millones que viven en la pobreza”. Las cooperativas de nuestros pequeños productores se idearon con el propósito de encontrar una vía de producción que salvaguarde las condiciones de vida de sus comunidades; esa es la base de su funcionamiento.
La misión de este texto es dar a conocer la importancia y el valor de las cooperativas, porque en ellas hay contribuciones reales a la solución de problemas que preocupan al mundo entero. El caso de las cooperativas de nuestros pequeños productores es ejemplo de tenacidad y de un espíritu emprendedor centrado en el cuidado del medio ambiente.
Contribuyen también al progreso económico, social, cultural y político de las comunidades, e incluso tienen impacto global: el interés colectivo de progresar crea un espacio de solidaridad y armonía en el trabajo en equipo.
El Día Internacional de las Cooperativas fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1992, para celebrarse el primer sábado de julio de cada año, coincidiendo con la fecha que ya organizaba desde 1923 la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Se invitó a gobiernos, organizaciones internacionales, organismos especializados y organizaciones cooperativas nacionales e internacionales a recordar esa fecha cada año.
Desde los años ochenta, el concepto de “cooperativas” evolucionó hasta incluir las dimensiones medioambiental, económica y social. Las cooperativas aparecen así como predecesoras de la sostenibilidad moderna: centrarse en las necesidades humanas responde a crisis de sostenibilidad que hoy son temas de mucho impacto, y aportan lo que hoy llamamos “valor compartido”.
Eso caracteriza al trabajo artesanal de las cooperativas chiapanecas de producción de café orgánico, que día a día, en su amor por la tierra y por su comunidad, centran su trabajo en la producción del café que más nos gusta. ¿Y tú ya conoces a las cooperativas de café orgánico que hacen posible el café de tu mañana?
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