Los acompañantes del café
Azúcar, leche, canela, pan dulce: un recorrido por lo que ponemos junto a nuestra taza, y por qué a veces lo mejor es tomarlo solo.
El café es una bebida tan deliciosa que nos da placer, energía y hasta felicidad; el degustar una deliciosa taza de café chiapaneco recién filtrada no tiene comparación, su aroma antecede a una experiencia degustativa que siempre es especial, se convierte en el momento ideal de reflexionar sobre las cosas del día, sobre nuestro pasado y nuestro futuro. En ocasiones nos lleva a recordar cuando tomábamos café con nuestros padres, con los abuelos y personas que ya no están; el café es el acompañante de nuestra vida.
Los acompañantes del café
El café nos acompaña y también nosotros hacemos acompañar al café: lo acompañamos con un poco de azúcar, leche, canela y demás productos primarios. Las combinaciones más solicitadas son las de azúcar y leche; sin embargo, los baristas profesionales recomiendan el café sin ningún acompañante. Ellos poseen la habilidad de, en el momento en que consiguen la calidad y el sabor que buscaban, hacer mezclas agregando varios acompañantes para realizar su arte.
Cuando descubrieron el café en el siglo XVI se usaba como una bebida ritual: la infusión de café tostado y agua hervida era simplemente llevada a los labios con mucha armonía, y se creía que el sacerdote, al recibir la infusión, tenía con mayor facilidad el encuentro con las deidades.
Actualmente, dentro del mundo de los acompañantes del café, uno de los más usados es el azúcar, usada por las personas que no soportan lo ácido y amargo de algunos cafés. Aunque muchas culturas acompañan el café con muchísimos acompañantes, los conocedores del café disfrutan de su café simple: con esta acción pueden tener la seguridad de catar y probar las propiedades que caracterizan a un buen café, y así también degustar lo más natural del café.
El pan dulce es un indiscutible acompañante del café. El café, dentro de todos sus beneficios a nuestro cuerpo, acelera el conocimiento en el cerebro, da energía y quita la fatiga. Los sacerdotes musulmanes usaban como acompañante la sal, una de las pocas especias y minerales que tenían a su disposición; cuando la bebida fue llevada a la India, los hindúes la mezclaron con la canela, considerada desde entonces un acompañante primordial para realzar el sabor del café. En Europa, una vez que se introdujo el café, se le dio el mismo trato que al té chino, agregándole crema y azúcar para aliviar su sabor amargo.
Entre otros de los acompañantes del café más usuales en las últimas décadas ha estado el licor, como una innovación en las infusiones de café. Aun así, finalmente lo recomendado es que beba su taza de café con el acompañante que más le agrade, y si es simple, mejor: solo no olvide confundir la canela molida con paprika o con otra especia de la cocina con la que su café adquiera un sabor novedoso o desagradable, así como le pasó a una amiga en su experiencia de principiante al preparar su cafecito.
Finalmente ya sabe: los acompañantes del café bien pueden ser algo dulce, o bien puede ser la compañía de un ser querido. Y para saber qué tan bueno o fresco es su café, no olvide probarlo solo de vez en cuando.
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