Café orgánico, la cultura del café en el mundo
Del ritual etíope a la bandera de la independencia de Estados Unidos: tres continentes, una misma bebida.
Día a día vivimos como queremos, y pocas veces notamos la cultura del café en el mundo. Hoy, tanta mercadotecnia y movimiento urbano son parte de nuestro diario vivir, tanto que ya es normal detenernos en la primera tienda de autoservicio antes de entrar al trabajo para comprar un café orgánico que nos reanime al comenzar el día. Todo esto viene de una cultura global que se afianzó en los últimos años del siglo XX, aunque la costumbre de beber café desciende de una línea de tiempo mucho más larga.
A nivel comercial, el café es el segundo producto de mayor comercialización en el mundo, solo después del petróleo. Se dice que en el último siglo su consumo aumentó gracias a la mayor variedad de presentaciones de este producto, y a que cada vez más culturas lo adoptaron como parte de su vida cotidiana.
Entre los antecedentes de esta bebida por el mundo encontramos que su origen viene de África: el Arábica de Etiopía y el Robusta de África Central, donde se bebe café desde tiempos inmemoriales. Para ellos, prepararlo es parte de un ritual ceremonioso que puede tardar varias horas: se tuestan los granos tres veces y a cada tueste le sigue un hervor, y cada ronda se sirve a los invitados. En esa sociedad se considera de mala educación, casi de mal augurio, retirarse antes de haber probado las tres tazas.
Otro factor que expandió la cultura del café en el mundo fue el primer café, lo que hoy llamaríamos una cafetería, en Constantinopla, durante el dominio otomano de 1554. En el siglo XVI el café se seguía preparando a la manera turca; ya en el XVII se extendió a Europa con las primeras comercializaciones hacia Oriente por parte de los venecianos. Inglaterra fue de los primeros en adoptar la moda de los cafés, pese a haber sido reprimidos varias veces por el alto clero. La bebida terminó por triunfar y se convirtió en motor de desarrollo intelectual durante la Ilustración: era la preferida de los grandes pensadores y científicos de la época, y se sabe que Voltaire llegaba a tomar más de 40 tazas al día.
Para finales del siglo XVIII, del otro lado del océano, el café se convirtió en bandera de la independencia de Estados Unidos. Como en la cultura inglesa el té era la bebida más consumida, la naciente nación adoptó el café como bebida oficial, justo para marcar una diferencia frente a Inglaterra.
De manera breve, ahí tenemos una cultura del café que atraviesa tres continentes. Hoy sigue implementando en la juventud la costumbre de tomar café a diario, y sus distintas presentaciones, sabores y métodos de consumo mantienen vivo ese atractivo. He aquí lo maravilloso de formar parte de esta cultura del café.
Nuestra propia historia se suma a esa cultura de tres continentes, pero con raíz chiapaneca: más de 9,000 pequeños productores de comercio justo de café orgánico certificado chiapaneco, cultivando el mismo grano que ha acompañado rituales, imperios e independencias.
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Tres continentes, una sola taza: la tuya.
Café orgánico de Chiapas, de más de 9,000 pequeños productores de comercio justo, tostado al pedido y en tu puerta cada mes.
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